Teorías Biológicas

Sostienen que ciertos factores biológicos, genéticos, neuroquímicos o fisiológicos pueden predisponer a los individuos a conductas delictivas, se centran en cómo las características heredadas, las anomalías genéticas, el funcionamiento del sistema nervioso central o los desequilibrios hormonales y neuroquímicos influyen en la conducta humana.
Según estas perspectivas, no todas las personas con determinadas características biológicas cometerán delitos, pero la presencia de ciertos factores puede aumentar la probabilidad de comportamiento antisocial, especialmente si se combinan con condiciones ambientales o sociales desfavorables, como la exposición a la violencia o la falta de apoyo familiar.
Características principales:
- Algunos estudios han identificado genes asociados con impulsividad o agresión (como el gen MAOA, conocido como el "gen guerrero").
- Desequilibrios en neurotransmisores como serotonina, dopamina o noradrenalina influyen en la agresión, la impulsividad y la regulación emocional.
- Los niveles altos de testosterona o el consumo de sustancias pueden aumentar la agresividad.
- Lesiones en áreas como el lóbulo frontal afectan la toma de decisiones, el autocontrol y la capacidad de empatía.
- La biología puede predisponer, pero no determina el delito; factores sociales y culturales interactúan.
- Se estudia mediante genética, neuroimagen, electroencefalogramas y análisis fisiológicos.
Subenfoques principales:
- Estudios genéticos: Analizan la herencia familiar de la agresión y la conducta antisocial.
Estudian cómo los desequilibrios químicos del cerebro influyen en la conducta.
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Baja serotonina = impulsividad y agresión.
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Alta dopamina = búsqueda de sensaciones y riesgo.
- Lesiones cerebrales y trauma: Daños en el lóbulo frontal o traumas craneales pueden afectar el autocontrol, el juicio y la empatía, aumentando la violencia o la conducta antisocial.
EJEMPLO:
Investigaciones sobre neurotransmisores han mostrado que niveles bajos de serotonina se asocian con mayor impulsividad, irritabilidad y conductas agresivas, esto significa que un individuo con déficit de serotonina podría tener una menor capacidad para controlar sus impulsos, reaccionar de manera más violenta ante situaciones de frustración o involucrarse en conflictos físicos o delitos impulsivos.
Asimismo, otros estudios han explorado la relación entre niveles hormonales, como la testosterona, y la propensión a conductas agresivas, sugiriendo que ciertos perfiles biológicos pueden incrementar la vulnerabilidad a conductas antisociales.
BIBLIOGRAFÍA:
Universidad Nacional Rosario Castellanos. (2025). Teorías criminológicas y conceptos fundamentales. Recuperado de https://www.plataforma.unrc.edu.mx/pluginfile.php/20623/mod_resource/content/7/LDCR3TEO8_M2_contenido_UNRC.pdf